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Columnista de hoy Restricción permanente: sólo nuevos problemas
Claudio Argote, @ClaudioArgote Vicepdte. Automovilistas Unidos de Chile
Se está haciendo habitual que la autoridad busque soluciones a medias en todo orden de cosas, y la mala calidad del aire no es la excepción, donde se pretende instaurar la restricción a los autos catalíticos como si fueran los únicos responsables de la contaminación en Santiago.
Debemos tener claro que somos "parte" del problema, no "el" problema. Es decir, se ataca un porcentaje menor de la causa generando la sensación de que con eso se acabará la contaminación y se hace la vista gorda con más del 70% de los responsables del famoso PM 2,5, como el uso de la leña para calefacción, camiones y fuentes fijas (¿A ellos quién los fiscaliza?).
La prueba fehaciente de lo anteriormente expuesto es que en junio recién pasado, aun cuando tuvimos más de una semana con preemergencias y emergencia ambiental, e incluso un fin de semana largo con más de 270 mil autos fuera de Santiago, no mejoró considerablemente la calidad del aire.
Le hemos pedido a la autoridad que nos explique el motivo por el que no podemos usar tecnologías mucho más amigables con el medio ambiente, como es el gas, las cuales sólo pueden utilizar taxis y flotas de vehículos de carga; y aún cuando seguimos esperando una respuesta, inferimos que el motivo es económico: dejaría de recibir buena parte del impuesto específico que el Estado recauda con sólo el 20% de usuarios que consumimos combustibles. (Adivinó: el resto tampoco paga).
¿Qué esperamos para replicar buenas soluciones como en Australia, Argentina y Colombia? En esos países cualquier auto puede ser convertido a gas. En otros, el Estado subvenciona la compra de vehículos eléctricos. No obstante, en nuestro Chile prevalece la recaudación por sobre la salud y bienestar de la ciudadanía, lo que claramente es una inconsistencia desde el enfoque ambientalista del problema.
Imponernos restricción permanente no es la mejor idea para obligarnos a usar la locomoción colectiva (bastante deficiente, por lo demás), esto redundará en que muchos comprarán un segundo auto para evitar la restricción, agravando todavía más la congestión, donde adicionalmente cada día nos quitan pistas de circulación y/o calles para dejarlas a las mismas chimeneas con ruedas del fracasado Transantiago, a sabiendas que el problema de la mala locomoción no se solucionará con medidas de superficie. Si a la autoridad realmente le interesa solucionar la mala calidad del aire, debe abordar el tema con un enfoque a largo plazo y con medidas realmente efectivas, como ampliar incluso más la red del Metro y complementarlo con Metro-trenes hacia el sector poniente y norte de la capital, así como poner atajo a la expansión urbana.
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Una mamá y peluquera emprendedoraciudadano de hoy
POR PAULINA FLORES
Silvana Lecca. Le compró la peluquería a una amiga hace un mes. Está en Santos Dummont y a eso de las 11.00 abre el salón, ordena y empieza a atender a los clientes: "Acá viene mucho varón, tenemos un peluquero muy bueno que es dominicano. Los hombres están preocupándose mucho de su aspecto personal, se hacen ya la barba, las cejas, depilación. Y lo que está de moda ahora son los cortes con diseño, como los de los futbolistas. Ahora que fue la Copa América, venía mucha gente a cortarse todo con ese estilo: a raparse, hacerse figuritas, las líneas de Vidal". Emigró de Perú a Chile a los 16 años, acompañando a su mamá que venía a trabajar. Se quedó porque le gustó el país e hizo familia: tres hijos chilenos. Estudió peluquería, pero antes, por cinco años, fue dueña de casa. Vive en Estación Central y por las mañanas atiende a su hija de 2 años: "La más grande, de 12, está de vacaciones y me ayuda con la pequeña. A veces me las traigo a la peluquería o pasa el papá a buscarlas". Cuenta que transformarse en emprendedora ha sido una experiencia muy rica: "Porque yo estoy separada hace casi un año, entonces esto me ayuda en mi autoestima. Y además tengo una motivación, el por qué de hacer las cosas. Espero seguir creciendo en la peluquería, dar un servicio completo. Hacer publicidad, Instagram y Facebook. Trabajar y crecer en el negocio para darles un futuro a mis niños. El más grande está en el primer año de universidad, la de al medio ya va a terminar la básica, y la más chiquitita está recién empezando. Quizás en el futuro quiera una casa o un auto, pero hoy están ellos primero".
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Por amor a mi legumbre favorita
Típico que cuando uno pregunta a los demás por sus legumbres favoritas, todos responden "porotos" o "lentejas". Yo no entiendo esa tendencia. Creo sinceramente que hay algo que se está haciendo mal, o se está dando demasiado protagonismo a algunas bondades de la tierra, en desmedro de otras igual -o mejor- de buenas.
Desde chica he sido fan de los garbanzos. Me gustan de todas las maneras que los he probado. Solos, con ají de color y con arroz. Pero me enloquecen cuando son la base de un maravilloso cocido español, delicioso falafel o cremoso hummus.
Recomiendo al país dar más espacio a los garbanzos, por amor de Dios.
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Tolerancia hacia los acalorados
Quejarse del frío es un clásico de los meses invernales. La gente transita por las grandes avenidas y calles capitalinas con parkas, guantes, botas, bufandas e incluso orejeras (los más audaces, claramente). OK, ningún problema. Lo que no a pocos resulta molesto es cuando estas personas, de las cuales muchas son pálidas y lucen algo amargadas, miran con desprecio a los acalorados que no necesitan quedar tiesos de envoltura textil para sentirse a gusto con la temperatura. ¿Envidia? Puede ser, pero sería bueno que ellos mismos lo desmintieran o confirmaran. Para muchos, esta animadversión es un misterio que, a ratos, presenta características sectarias.
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#leohoyxhoy
"Leo todo el diario y después se lo llevo a mi mamá que está viejita, y ella lo lee entero también", contó a hoyxhoy su fiel lectora Isabel Silva (45), quien siempre se preocupa de saber lo que está pasando en el país.